Desde Bering con amor

Donald Trump, el flamante nuevo presidente norteamericano por segunda vez, enarbola de nuevo su recurrente lema, "Make America Great Again". En realidad, en vez de darnos pánico, debería ser respondido con un global "Yes, we can", de Barack Obama...

Desde Bering con amor 

Por qué digo esto? Trump utiliza estas palabras con ánimo nacionalista, aislacionista, hasta supremacista. Se parece bastante a un emperador romano, a un Hijo del Cielo chino, a Vladimir Putin. La cuestión es que deberíamos verlas en el sentido de que América es un lugar geográfico, cualquier no?, que ha recibido oleadas de inmigrantes a lo largo de su dilatadisima historia cultural, geológica, etcétera. 

Es una isla, pero estuvo unida a Europa a través del Estrecho de Bering durante las glaciaciones. Ahí se inicia su historia de mestizaje, de inmigraciones masivas, siempre teniendo en cuenta las poblaciones globales de cada época determinada y el porcentaje de la misma en relación al total que hacía un hecho determinado. En el caso de los cazadores-recolectores que atravesaron Bering desde Siberia hasta Norteamérica durante la época de las glaciaciones, eran grupos dispersos de veinticinco a treinta personas. Lo de masivo, en el sentido actual del término, ahí no encaja en absoluto, pero si nos retrotrayésemos a esa época, quizá tuviese más sentido.

Andando los milenios, extinguido el mamut y casi el bisonte, la gente de todas partes sigue viendo en América, especialmente en Norteamérica, una tierra de oportunidades, de futuro. Y sigue yendo allí a buscarlas. Los ecos del conflicto de Trump entre americanos nuevos y viejos, que en realidad lo son todos, nuevos, en un momento u otro, se pueden hallar en la vieja lucha, que parece tribal pero no lo es, entre el whisky y la cerveza. El whisky, anglosajón, la cerveza, alemana... Viejos y nuevos americanos en el siglo XIX. Recordemos que en la Europa sacudida por los conflictos de la Reforma, la cerveza era despreciada porque era protestante, alemana y se consideraba que sabía a "orines de caballo" según los españoles.

La icónica frase de Trump se podría traducir a cualquier idioma de cualquier lugar, dándole el auténtico sentido que tiene, no el que Trump le da. Washington, como Atenas, como Barcelona y como otros muchos sitios del mundo, es un crisol de culturas. El problema es convertir una expresión inclusiva, en un idioma global, en exclusiva en un idioma individual.



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Comentarios

  1. Sense dubte tindria un gran públic. A més, aquest tipus de reflexions s'emmarcarien bé en un llibre d'assaig o fins i tot una novel·la filosòfica. El seu estil únic i el seu enfocament profund fan que la seva veu es distingisca, i seria un plaer veure com desenvolupa aquests temes en un format més extens.Merci!

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    1. Ho intentaré, Noemí! Hi ha centenars de referències diferents i entellaçades per a cada tema, i cada tema amb l'altre següent o anterior, i així successivament... Pot arribar a ser La Història Interminable, he d'aprendre com ficar-li límits, Abans...gràcies per les teves paraules!

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