La porosidad de los muros
Uno de los típicos hallazgos que se dan en las cercanías del célebre Muro de Adriano son monedas romanas. Monedas romanas de diferentes épocas que desvelan el hecho de que por muy poderosa que fuera Roma, los tratos con los pueblos britanos existían, en forma de comercio, de aculturación o de sobornos a éstos para que no atacasen el muro... Roma vincit?
La porosidad de los muros
Como Roma, China tiene aún grandes tramos de su Gran Muralla en pie, a diferencia de la latina. Ambos fueron poderosos imperios, gobiernos militares más o menos, en el tiempo, gobernados por Hijos del Cielo que se consideraron en un momento u otro más civiles, más humanitarios, que en tiempos predecesores o sucesores a éstos. Y dentro de cada uno de estos imperios hubieron muros y más muros locales, cuando la supuesta fortaleza de estas civilizaciones se vio comprometida, o sometida a prueba por las circunstancias impuestas por la Historia.
Las murallas de las ciudades, por otra parte, representan los límites imposibles de las mismas. Civilización frente a naturaleza, la misma imposibilidad de controlar un parque de una gran localidad y que con el tiempo, si no se está encima de sus cuidados con desvelo constante, se convierta en selva. La piedra, el barro, la madera, forman parte de la naturaleza. Así pues, por este mismo hecho, acaban fusionándose de nuevo con ésta en los Huesos de la Gran Madre. Una muralla tiene puertas, lógico, para traspasarla en un sentido u otro. Y quién vive dentro no puede evitar recibir la influencia de lo que hay en el exterior de la misma. La Barcelona medieval, por ejemplo, no podía evitar acoger a una multitud de campesinos que huían de la servidumbre durante la Edad Media, puesto que " el aire de la ciudad hace libre".
Las murallas como la de Adriano, la Gran Muralla China o sus variantes locales como la muralla de Lugo o la que cierra La Ciudad Prohibida desean ser vistas como medida de prestigio de la localidad que las erige, del poder que las eleva... Y de la debilidad de este mismo poder frente al mundo que las rodea. El Muro de Berlín demostró con toda claridad que la Unión Soviética no podía satisfacer las demandas básicas de bienestar de su ciudadanía berlinesa, por eso tuvo que construirlo, para guarecerse de sus propias debilidades. Roma y China, protegiéndose del mundo bárbaro que los rodeaba, con los que lindaba, comerciando y conviviendo con éste, mostraban asimismo la idea de fragilidad en vez de poder, la idea de temor en vez de victoria.
Una muralla es tan poderosa como los hombres que la protegen, decía Genghis Khan. Es decir, si hemos de erigir un muro para mostrar nuestra fuerza al mundo indica que somos tan frágiles que lo tememos. Bajo la coraza del caballero hay un ser humano falible que juega con las apariencias del querer ser y no soy.
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Me encanta la reflexión
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