Colmena (primera parte)

Para empezar nuestro recorrido por la vida, hemos de tener en cuenta que todos nosotros nacemos del vientre de nuestra madre (al menos hasta que se cumplan las pesadillas de Un Mundo Feliz y nos produzcan en cadena, con un objetivo social en mente, al modo de los estamentos de la sociedad del Antiguo Régimen europeo), lo que indica que pertenecemos a una cultura determinada que nos marca en mayor o menor medida como hemos de pensar, evolucionar, y nos guía en mayor o menor medida por mucho que queramos evitarlo.

Colmena (primera parte)

Esta cultura determinada, sometida a evolución constante en relación a todos sus aspectos, debido a su cercanía y relación de amor y odio con otras circundantes, tiene sus códigos de conducta que se reflejan en los modos y costumbres de la sociedad, lo que acepta y lo que repudia, sus ángeles y sus demonios. Y vive reunida en agrupaciones familiares de mayor o menor tamaño, con un carácter intercomunitario de relación de parentesco o de otras naturalezas entre ellas, más o menos aisladas del resto de comunidades similares o diferentes en cultura y/o tamaño.

De todo esto se deriva la idea de las relaciones políticas, a nivel interno o externo, regional, nacional o internacional, tanto a nivel interno como externo. Cómo dice el capitán Carrott en Men at Armas, una de las novelas de la saga del Mundodisco de Terry Pratchett, nadie puede ser apolítico, porque el nombre, el concepto, significa ciudad en griego. Es decir, un ser humano es un ser social, depende de la sociedad para sobrevivir desde sus primeros momentos de vida, incluso desde su gestación como proyecto de vida futura, así que, aunque de adulto se vaya a vivir de ermitaño a lo alto de una montaña, es un ser político por naturaleza.

La política implica pactos, y los pactos conflictos, compromisos, treguas y guerras. Y paces más o menos duraderas. Se pueden dar a mayor o menor escala, entre clanes al modo escocés antiguo, tribal al modo íbero, local, incluso personal entre individuos, o internacional, entre Gobiernos de Gobiernos. La política, en no pocas ocasiones, venera como a un dios a "un caballero llamado don dinero", que lleva consigo a un escudero llamado mercenario, o pesetero (eran soldados cristinos de las Guerras Carlinas que cobraban una peseta por cada día que luchaban contra los carlinos bajo los estandartes de Madrid, es decir, mercenarios de los que desconfiar de su fidelidad a la causa gubernamental), y también conlleva la garantía de salvación de Romeo y Julieta, recordad aquello de que "la política hace extraños compañeros de cama"... Mata a los amantes de Teruel y salva a los hijos de la pluma de Shakespeare...




#CienciaPolítica
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#TerryPratchett
#Sociedad



To begin our journey through life, we must consider that we are all born from our mother's womb (at least until the nightmares of Brave New World come true and we are mass-produced with a specific social purpose in mind, like the estates of Old Regime European society), indicating that we belong to a specific culture that, to a greater or lesser extent, shapes how we think, evolve, and guides us, no matter how much we try to avoid it.

Beehives (Part One)

This specific culture, subject to constant evolution in all its aspects due to its proximity and love-hate relationship with other surrounding cultures, has its own codes of conduct that are reflected in the customs and habits of society, in what it accepts and rejects, its angels and its demons. And it lives together in family groups of varying sizes, with an intercommunity character of kinship or other relationships between them, more or less isolated from other communities that are similar or different in culture and/or size.

From all this comes the idea of political relations, both internally and externally, regionally, nationally, or internationally, both internally and externally. As Captain Carrot says in Men at Arms, one of the novels in Terry Pratchett's Discworld saga, no one can be apolitical, because the name, the concept, means city in Greek. That is to say, a human being is a social being, dependent on society for survival from their earliest moments of life, even from their gestation as a project for future life, so that even if, as an adult, they go to live as a hermit on top of a mountain, they are a political being by nature.

Politics involves pacts, and pacts involve conflicts, compromises, truces, and wars. And more or less lasting peace. They can occur on a larger or smaller scale, between clans in the old Scottish manner, tribal in the Iberian manner, local, even personal between individuals, or international, between governments. Politics, on many occasions, venerates as a god "a gentleman called Don Dinero" (Mr. Money), who carries with him a squire called a mercenary, or pesetero (they were Christian soldiers in the Carlist Wars who were paid a peseta for each day they fought against the Carlists under the banners of Madrid, that is, mercenaries whose loyalty to the government cause was to be distrusted), and it also guarantees the salvation of Romeo and Juliet, remember that "politics makes strange bedfellows"... It kills the lovers of Teruel and saves the sons of Shakespeare's pen...





#PoliticalScience
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Per començar el nostre recorregut per la vida, hem de tenir en compte que tots nosaltres naixem del ventre de la nostra mare (almenys fins que es compleixin les pesadillas d'Un Mundo Feliz i ens produeixin en cadena, amb un objectiu social en ment, al mode dels estaments de la societat de l'Antic Règim europeu), la qual cosa indica que pertanyem a una cultura determinada que ens marca en major o menor mesura com hem de pensar, evolucionar, i ens guia en major o menor mesura per molt que vulguem evitar-ho.

Arnes (primera part)

Aquesta cultura determinada, sotmesa a evolució constant en relació a tots els seus aspectes, a causa de la seva proximitat i relació d'amor i odi amb altres cultures veïnes, té els seus propis codis de conducta que es reflecteixen en els costums i les maneres de la societat, en el que accepta i el que rebutja, en els seus àngels i dimonis. I viu reunida en agrupacions familiars de diferent grandària, amb un caràcter intercomunitari basat en vincles de parentiu o d'altres tipus, més o menys aïllades de la resta de comunitats similars o diferents en cultura i/o grandària.

De tot això se'n deriva la idea de les relacions polítiques, tant a nivell intern com extern, regional, nacional o internacional. Com diu el capità Carrott a "Homes d'armes", una de les novel·les de la saga Discworld de Terry Pratchett, ningú pot ser apolític, perquè el nom mateix, el concepte, significa ciutat en grec. És a dir, un ésser humà és un ésser social, depèn de la societat per sobreviure des dels seus primers moments de vida, fins i tot des de la seva gestació com a projecte de vida futura, de manera que, encara que de gran es vagi a viure d'ermità a dalt d'una muntanya, és un ésser polític per naturalesa.

La política implica pactes, i els pactes comporten conflictes, compromisos, treves i guerres. I paus més o menys duradores. Es poden donar a diferent escala, entre clans a l'estil escocès antic, a nivell tribal com a l'Iberia antiga, local, fins i tot personal entre individus, o internacional, entre governs. La política, en moltes ocasions, venera com un déu a "un cavaller anomenat don diners", que porta amb ell un escuder anomenat mercenari, o pesseter (eren soldats carlins que cobraven una peseta per cada dia que lluitaven contra els carlins sota els estendards de Madrid, és a dir, mercenaris dels quals desconfiava la seva fidelitat a la causa governamental), i també comporta la garantia de salvació de Romeu i Julieta, recordeu allò de que "la política fa estranys companys de llit"... Mata als amants de Terol i salva els fills de la ploma de Shakespeare...





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Comentarios

  1. Tu reflexión en "Colmena (primera parte)" me ha resultado profundamente interesante y me invita a pensar en el papel ineludible que la cultura y la política tienen en nuestras vidas. Coincido contigo en que, desde el momento de nuestro nacimiento, estamos inmersos en un entramado cultural que define muchas de nuestras decisiones y perspectivas, incluso cuando intentamos liberarnos de él.

    Me parece especialmente acertada la mención al carácter social del ser humano, que hace imposible desligarnos de la política en el sentido más amplio. La referencia al capitán Carrott de Mundodisco añade un toque literario muy pertinente: ser parte de una comunidad, por pequeña o grande que sea, implica inevitablemente participar en las dinámicas políticas, aunque sea desde el silencio o la aparente neutralidad.

    También me llama la atención cómo conectas los conceptos de política, cultura y economía, destacando la figura de "don dinero" y su inseparable escudero, el mercenario. Esto resuena mucho en un mundo donde los intereses económicos parecen moldear decisiones políticas y sociales, a menudo por encima de los valores culturales o éticos de una sociedad.

    Por último, me encanta cómo incorporas la literatura y la historia, desde Romeo y Julieta hasta los mercenarios de las Guerras Carlinas, para ilustrar cómo la política puede unir o dividir de maneras inesperadas. Es un recordatorio de lo complejo y multifacético que es el tejido social.

    Gracias por compartir estas reflexiones tan profundas y llenas de referencias que invitan al diálogo. Espero con ansias la segunda parte de esta "Colmena".

    Un saludo
    Noemí Martín Martín

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    1. Muchas gracias, Noemí! Me animas a seguir adelante. Espero que te guste la segunda parte como lo hizo la primera.

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